A principio de los años 70 podíamos comprar un piso por unas 290.000 pesetas, unos 1.743 € actualmente; hoy, con esa cifra podríamos pintarlo, más o menos. Nuestra moneda se ha devaluado muy notablemente en estos años, es decir, ha perdido valor.
Pero no sólo las monedas de devalúan. Las personas también nos devaluamos.
Debemos evitar la actitud mental consistente en creer que las cosas ya están bien, que ya sabemos lo suficiente, que ya tenemos nuestros métodos de trabajo y nuestras estrategias profesionales o personales definidas, cerradas.
La mejor forma de evitar esa devaluación es buscando la forma de la revaluación permanente de uno mismo, de revalorarnos.